Meditación para principiantes: cómo empezar con 15 minutos por día
Actualizado: hace 2 días
Mucha gente me dice: «Yo no puedo meditar, no logro dejar la mente en blanco». Te cuento algo: nadie la deja en blanco. Meditar no es dejar de pensar, sino darte cuenta de que estás pensando y volver, con paciencia, a un punto de apoyo, como la respiración. Para empezar alcanza con 15 minutos por día.

Una práctica de 15 minutos
Elegí un momento y un lugar tranquilos. Poné una alarma suave a los 15 minutos, así no tenés que mirar el reloj.
Sentate con la espalda derecha pero sin rigidez, en una silla o en un almohadón. Apoyá las manos sobre las piernas y cerrá los ojos o dejá la mirada baja.
Llevá la atención a la respiración, sin cambiarla. Notá dónde la sentís más: en la nariz, en el pecho o en la panza.
Contá las respiraciones del 1 al 10: inhalás y exhalás, uno; inhalás y exhalás, dos. Al llegar a 10, empezá otra vez.
Cuando te des cuenta de que te fuiste detrás de un pensamiento (va a pasar muchas veces), volvé al 1 sin retarte.
Cuando suene la alarma, quedate unos segundos más, mové despacio las manos y los pies, y abrí los ojos.
Lo que suele pasar al principio
La cabeza no para. Es lo normal: cada vez que volvés a la respiración, estás meditando.
Te da sueño. Probá meditar a otra hora del día o con los ojos entreabiertos.
Te incomoda la postura. Podés moverte, despacio y prestando atención al movimiento.
Te cuesta llegar a los 15 minutos. Empezá con 5 y sumá de a poco: la constancia vale más que la duración.
Meditar con la Luna
Si te gusta seguir el ritmo de la Luna, usá sus fases como recordatorio: en Luna nueva, meditá sobre lo que querés empezar; en Luna llena, sobre lo que querés soltar o agradecer. En mi calendario lunar gratuito tenés todas las fechas en hora argentina.
Meditar en grupo
Meditar en compañía ayuda a sostener la práctica. En mis talleres, como el Taller de Lunas, hacemos meditaciones guiadas en grupo, y no hace falta experiencia previa.
Esta práctica es para tu bienestar cotidiano y no reemplaza una consulta médica ni psicológica. Si estás pasando por un momento difícil, pedí ayuda profesional.



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